Reaccionando al auge
Rosalía + auge reaccionario + el retorno de los clásicos + la era filológica
¿Puede un disco cambiar el mundo? La pregunta parece un poco ridícula pero la respuesta al anuncio de Lux, el próximo trabajo de Rosalía, nos hace imaginar una sociedad capaz de ser transformada verdaderamente a través del arte. La sola idea de un disco, una imagen acompañada con unas palabras alrededor, hace solo unos días parecía tener el potencial de convertir al catolicismo a una juventud impía, profetizar la llegada de la ultraderecha, etcétera, etecéra.

Yo, debo decir, no me asustaría mucho por las acciones de la célebre cantante en este sentido. En el universo estético totalizador de Rosalía, que tiene bastante más que ver con las Wachowski que con cualquier cosa del Vaticano, la tradición iconográfica cristiana es un elemento demasiado goloso para no incluirlo en su estrategia de apropiación masiva. Un universo referencial, por cierto, que incluye al sagrado corazón y a Juan de la Cruz, pero también a la larga tradición de músicos espirituales como Aretha Franklin, Daniel Johnston, Hector el Father o Kanye West (aunque esto igual no la ayuda en los futuros juicios por apología del postfascismo….)
Vale, aceptamos que Rosalía es o puede ser inocente de los delitos de animar a la chavalada a gritar a las puertas de las clínicas antiabortistas, pero algo hay en el ambiente, ¿no? Ese llamado “auge reaccionario” al que parece que estamos condenados de forma fatal. A mí no me gusta planteármelo así, pero sí parece claro que hay entes muy exitosos a la hora de propagar distintos tipos de tradicionalismos, ya sea intencionalmente (como la banda/secta Hakuna o la propaganda neocatecumenal de Íñigo Quintero) o no (como sospecho que son la mayoría de streamers de fama1).
Rosalía, como cualquier otra persona en este mercado de las ideas y los euros, no es ajena a ello, en un punto inexacto entre víctima y causante. Su papel, como superestrella de la canción, es hacer música wapa y generar conversaciones en las que cada uno puede proyectar sus paranoyas ideológicas, reaccionarias o no. En este sentido, más que la espiritualidad, me preocupan dos corriententes discursivas que considero reaccionarias en torno a su último lanzamiento, Berghain.
La primera es el triunfo del academicismo y una consideración conservadora acerca del papel del “talento” y el “estudio” en el arte. Rosalía, para quien no se haya enterado, canta muy bien, una desgracia contra la que es muy difícil luchar. Desde, al menos, El mal querer, le ha acompañado un murmullo a su alrededor: ella puede hacer reggaeton porque ha estudiado. Sus capacidades vocales y su formación dignifican, para mucha gente, géneros musicales populares a los que gente como Losantos jamás se acercaría, el mismo discurso rancio que sigue justificando que Picasso se permitiese pintar cosas raras hace cien años porque también era capaz de hacer cuadros realistas. El reciente giro sinfónico, que está bastante chulo, ha dado alas a todos estos amantes del intelectualismo y a uno de los colectivos más insufribles: los amantes del conservatorio.
La segunda, mucho más general, es la pulsión hermenéutica del mundo en el que vivimos. El arte, es un poco la gracia, expresa cosas complicadas de formas más o menos específicas a su propio medio artístico (la música, en el fondo, por más que te la cuenten solo tiene fuste si la escuchas). Esto jode, y jode mucho, porque nadie es experto en música, poesía, cinematografía y todas esas cosillas2. Es natural y sano querer que alguien que sepa nos explique las cosas que nosotros no sabemos, pero confieso que me apena y me tiene por la noche sin dormir la obsesión con la búsqueda de un Significado Único Total y Unitario y Único en las obras de arte.
Entre los comentarios del youtube de Berghain en el primer minuto ya se veía a gente pidiendo análisis por parte de Jaime Altozano, tenemos numerosísimos hilos de tuiter que con mayor o menor fortuna tratan de analizar las referencias o “mensajes ocultos” en la canción y el vídeo, parece que todo el mundo busca a alguien que le cuente una canción y un vídeo y acceder así a esa Verdad Revelada: ¿qué quiere decir Rosalía con esto? Una búsqueda de asirse a una certeza en una maraña de estímulos confusos que, si me preguntan, tiene más de religioso que un disfraz de monja.3
Hace más de tres meses que no escribo nada por aquí pero me han subido como cien suscriptores en el ínterin así que igual vuelvo a descansar….. bromi, he sufrido cada minuto por no daros un textillo de vez en cuando pero la verdad es ¡que no se me ocurría! tengo como nueve borradores con algunos intentos, una persona en tuiter me pidió que sacase uno de la peli de Superman pero tenía tremendo bloqueo y le di cien mil vueltas, mis disculpas a esa persona en concreto. Espero volver pronto, la semana que viene quizás, con más diatribas, gritos a las nubes, etcétera, muchas gracias por leer y hasta la próxima.
esto ya lo comenté en un post hace mil años, la mezcla explosiva entre la generación masiva y continua de contenido y un público infantil lleva se quiera o no la infantilización absoluta de su mensaje.
nadie salvo todos los inteligentes lectores de esta iluminadora newsletter
quiero agradecer por cierto a mi amiga Noah por animarme a hablar de este tema en una conversación bastante extensa que tuvimos en el último podcast de Buffy que hicimos, que saldrá este lunes.





siempre la palabra justa, mi hermano
Tampoco ayuda que los sesudos análisis que se han hecho del tema de Rosalía son bastante malos. Se lanzan a hacer un sesudo comentario político de canción y videoclip sin manejar demasiado de música ni de imagen, y mucho menos de las referencias.